Adiós Concha Barrionuevo

El pasado 1 de noviembre nos dejó Concha Barrionuevo.
Miembro de Servas en Córdoba desde hace unos 18 años, llegó a esta organización tras una
entrevista con Víctor Vélez, que se convirtió además en su pareja.
Según contó ella misma en muchas ocasiones, aquella entrevista que duró horas, en un bar
junto a la Estación de Santa Justa de Sevilla, le cambió la vida. Su alma viajera se alegró
enormemente, y a partir de aquel momento participaría frecuentemente en los encuentros en
La Carbonería se Sevilla, en las Asambleas, y en los Encuentros Ibéricos.
Concha era una mujer de carácter dulce pero llena de energía, de fuertes convicciones,
profundamente feminista y comprometida con la justicia social, crítica y luchadora.
Era además una artista, y ese carácter y compromiso se refleja en su obra, piezas de cerámica
que producía en su taller en Córdoba, donde vivió días de mucha felicidad. El barro entre sus
manos se transformaba en figuras robustas y expresivas, generalmente femeninas. Destacan
también sus palomas, decenas de piezas en las que experimentaba con los pigmentos, hasta
conseguir unos tonos grisáceos característicos de sus obras.
En los últimos años organizó en Córboba sus dos últimas exposiciones, ambas acordes a su
compromiso social: una a beneficio de Amnistía Internacional y la última en homenaje a las
mujeres que sufren maltrato.
Adiós querida Concha. Descansa en paz. Que la tierra te acoja con dulzura.

2 comentarios en “Adiós Concha Barrionuevo”

  1. Mari Carmen Gómez Mota

    Tú qué defendiste tus derechos y los de otros con ahínco, la persona más tenaz que conozco, comprometida con la libertad y dignidad de las personas…… Gracias por tanto querida mía!! No me acostumbro a tu ausencia.
    Vuela amiga, vuela alto que ahora sí que eres libre. Siempre te llevo conmigo!!!!

  2. gabriel n. hervás

    Una de las almas más bellas y sensibles que tuve la suerte de conocer gracias a su enorme amistad con mi madre, Pepita Hervás. Desde que, hace ya más de dos años, murió mi madre, no he dejado de prometerme cada día que iba a llamar a Concha y a interesarme por ella. Como siempre, llego tarde. Ahora sólo puedo darle las gracias de nuevo, y lamentar mi falta de coraje.

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